Bípedo Cuenta-historias

Bípedo Cuenta-historias
Mostrando las entradas con la etiqueta Pumas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Pumas. Mostrar todas las entradas

Otra vez el "ya merito"...



Por Jorge A. Guerrero




Ni la cómoda ventaja, ni la mejor racha en varios años, pudieron evitar la eliminación sorpresiva de los Pumas el sábado pasado; y es que todo parecía indicar una inminente derrota de los de Santo Tomás.

La excesiva confianza fue el cuchillo con el que el equipo universitario terminó por aniquilarse; y es que las anotaciones con que los guindas dieron la vuelta, fueron gracias a dos grandes errores ofensivos del equipo local: un balón suelto y una intercepción en los últimos segundos del juego.

“Jugar con el corazón” fue lo que llevó a las Águilas Blancas a remontar el marcador, mientras que la soberbia fue el pecado que hizo que los ariazules no terminaran por lapidar al equipo politécnico en el tercer cuarto.

Los últimos minutos del partido fueron un cubetazo de agua fría para los del Pedregal; y es que además de ser locales y mantener la ventaja durante la mayor parte del juego, fueron eliminados por sus acérrimos rivales, quienes durante la temporada regular demostraron ser muy inferiores a ellos. Pero no hay vuelta de hoja, esto es el “clásico” y en él todo puede suceder

Después de lágrimas, caras largas y la segunda eliminación consecutiva en la primera etapa de los playoffs; ni modo, a soñar y a prepararse para el próximo año. Espero que el coach Arturo Alonso y sus muchachos hayan aprendido esta vez la lección.

¿Qué sigue? Mientras en Monterrey se prepara otro “clásico” para las semifinales entre Borregos-Mty y los Auténticos Tigres, las Águilas Blancas visitarán a los Borregos-CEM en el “corral de plástico”.

Mi pronóstico es la misma película que hemos visto en la ONEFA desde hace ya varios años: Borregos-Mty se proclama campeón después de vencer a los Borregos – CEM en la final.

A pesar de lo antes dicho, espero en verdad estar equivocado en mi pronóstico y que por fin se logre destronar al Goliat del futbol americano en nuestro país; habrá que esperar hasta este fin de semana para ver si esto puede ser posible.

Me despido invitándolos a presenciar las semifinales de la ONEFA que muy probablemente se transmitirán por el canal ESPN2 de TV de paga; gracias y seguimos en contacto por este blog.

Los males del clásico


Por Jorge A. Guerrero

Fue llegando al recinto donde se celebraría una vez más el esperado encuentro entre Águilas Blancas y Pumas cuando nos encontramos con el primer problema y la primera molestia: los boletos se encontraban agotados y nuestros queridos revendedores -que ya no faltan a ningún gran evento o espectáculo – los estaban ofreciendo a más del doble de su precio original.

La situación me pereció extraña, pues no hacía más de tres o cuatro años que asistí a mi último clásico; y llegando una hora antes del evento no fue difícil encontrar boletos en taquilla, sin importar que el encuentro se haya celebrado en un estadio de mucho menos capacidad que el Foro Sol.

La respuesta a mi interrogante se resolvió al ver de reojo los boletos de quienes si los habían conseguido: quien se había encargado de la cuestión de las entradas era nada más y nada menos que el “amo de los boletos” (Ticket Master), quien una vez más me demostró estar coludido hasta el cuello con los revendedores. Mi aseveración se reafirmó cuando al subir por las gradas los letreros de OCESA sobresalían de los costados de la cancha. La entrada de TM y OCESA a la organización del partido habían convertido al clásico en un jugoso negocio, tanto para estas empresas como para los revendedores.

Teniendo que pagar por el boleto más del doble de su precio original, nos topamos de frente a otra situación que nada tiene que ver con el football, y que más que una molestia se ha convertido en un peligro. A quien me refiero es a los lindos y carismáticos porros, que son el “orgullo” de toda preparatoria pública, y que haciendo gala de su “buen comportamiento” entraron hasta formaditos y con boleto en mano; boleto que seguramente no les costo un centavo, ya que siendo tan aficionados al futbol americano no faltará uno que otro que piense que el partido pudiera terminar en empate y que el pañuelo amarillo es de amonestación y el rojo de expulsión.

Al parecer había grupos porriles de todas las prepas y CCH’s habidos y por haber, quienes entrando al Foro no tardaron en hacer cosas tan “necesarias” para el partido como quemar jerseys del equipo contrario y retar a sus colegas de la tribuna del poli; y es que fue por culpa de unas cuantas de estas “finísimas” personas en su forma de vestir y de hablar, que los porros del poli -respondiendo a los retos y a las mentadas de los de “nuestro bando”- comenzaron a lanzar proyectiles a nuestras gradas, entre los cuáles pareció volar un petardo, que por suerte, no estalló.

Al finalizar el encuentro, las molestias causadas por los porros no terminaron, y es que por el temor a que los grupos porriles del IPN y de la UNAM se enfrentaran, la policía bloqueó las salidas y estuvimos encerrados cerca de media hora, esperando a que los aficionados del Politécnico abandonaran el recinto.

En resumen - sin importar lo que pasara en el emparrillado - el clásico se vio manchado por los porros que ya son costumbre y por la intervención de TM y OCESA en la organización del partido, ya que después de favorecer a los revendedores, me enteré al otro día leyendo el periódico, que su grupo de seguridad conocido como los “Lobos” aparte de ser insuficientes para detener una gresca entre porros del politécnico, le dio un pésimo trato a los jugadores y equipo técnico de la UNAM, llegando hasta romper los vidrios de un vehículo en los que viajaban.

Para finalizar me gustaría recalcar que, a pesar de los males que desgraciadamente se han adherido al clásico, este partido y este deporte son una muy bonita tradición que no se debe olvidar ni perder; aparte que el equipo de futbol americano realmente sí representa a la universidad, pues en sus filas se encuentran estudiantes de la UNAM.